Dolor y pérdida - Katia Márquez






Deja que te duela,
siente el dolor en toda su extensión
y aprende que ya nunca más verás el mar del mismo azul.


Se ha ido,
solo tendrás su rostro a través de tus ojos,
ya nunca más el perro ladrará a la luna
pero la luna seguirá brillando,
aunque su brillo sea distinto para ti
y el perro y sus ladridos habiten una misma casa
repleta de ausencias.

Deja que duela, pasará,
aunque las montañas sean menos escalables a tus pies,
aunque a tu sol se le haya roto cada rayo,
aunque tu verde sea hoy una mezcla de grises y negros tupidos.

Llora, grita, permítete un lamento,
tómate un largo café con el tiempo
y aguarda, porque el dolor remitirá.

Solo debes vivir la experiencia de hundirte
y saber que seguirás nadando,
hasta llegar a alguna orilla en la que vas a descansar.

Pasará, a pesar de tu lluvia y de tus truenos
y nada será igual, pero estarás aquí
y aunque tú soledad hoy parezca eterna,
hay una estrella, que te mira y te espera.


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