Con sangre de su corazón

Poeta de ojos negros
y de corazón grande,
deja de sufrir, de lamentarte.

Toma ese lápiz y vuelve
a alegrar corazones, que tu escrito
quede en las hojas sin lágrimas, sin dolor.

Si la gente debe saber tu historia,
plasma en el recuerdo lo que te atormenta
para que sigas adelante.

¡Ella lo enamoró tanto;
así comenzó a escribir
las cosas del alma…
cuando le faltó la tinta,
le escribió con la sangre de su corazón!

Gustavo Huerta
G. H.

Entradas más populares de este blog

Celos - José Ángel Buesa

El barrio - Mario Benedetti

Él me queria...

De lo prohibido - Mario Benedetti

Penúltimo tren - Joaquín Sabina

Poema XX - Pablo Neruda

La niña de la higuera-Mario Benedetti