Cómo gasto papeles recordándote, cómo me haces hablar en el silencio. Cómo no te me quitas de las ganas aunque nadie me ve nunca contigo. Y cómo pasa el tiempo, que de pronto son años sin pasar tú por mí, detenida. Te doy una canción si abro una puerta y de las sombras sales tú. Te doy una canción de madrugada, cuando más quiero tu luz. Te doy una canción cuando apareces el misterio del amor. Y si no lo apareces, no me importa: yo te doy una canción. Si miro un poco afuera, me detengo: la ciudad se derrumba y yo cantando. La gente que me odia y que me quiere no me va a perdonar que me distraiga. Creen que lo digo todo, que me juego la vida, porque no te conocen ni te sienten. Te doy una canción y hago un discurso sobre mi derecho a hablar. Te doy una canción con mis dos manos, con las mismas de matar. Te doy una canción y digo Patria, y sigo hablando para ti. Te doy una canción como un disparo, como un libro, una palabra, una guerrilla: como doy...