La frase de la imagen es ilustrativa Volver al barrio siempre es una huida casi como enfrentarse a dos espejos uno que ve de cerca / otro de lejos en la torpe memoria repetida la infancia / la que fue / sigue perdida no eran así los patios / son reflejos / esos niños que juegan ya son viejos y van con más cautela por la vida el barrio tiene encanto y lluvia mansa rieles para un tranvía que descansa y no irrumpe en la noche ni madruga si uno busca trocitos de pasado tal vez se halle a sí mismo ensimismado / volver al barrio siempre es una fuga. Mario Benedetti
Habrá que vivir como antes de tus ojos de luna llena, de tus brazos como enredadera por mi espalda, de tus labios besándome el alma, de tus manos caminando por mi cuerpo. Habrá que volver a descubrir la vida. Habrá que vivir mintiendo en todos lados, a toda las gente, amordazándome el corazón, encadenando tu nombre, aprisionándolo para que no salga de mi boca, para que no escape y corra lejos porque —seguramente— iré tras él vomitando la verdad al perseguirlo. Habrá que vivir cuidándome de todo recuerdo y espejismo. Será necesario construir una muralla, sitiarme, ser exiliado del mundo. Sé que tu voz está allá afuera con la llave lista en el bolsillo. (Tendré entonces que cambiar mi cerradura) Habrá que vivir sin prisa alguna, caminar con paso lento adonde sea. Saúl Juárez
"Él me queria... Me quería de una forma rara de esas que hacen daño. Pero que a pesar de todo es adictiva...Teníamos formas diferentes de querer. Él me daba lo que le sobraba... Y yo... Yo le daba lo único que tenía". -Frida Khalo.
¿De qué se nutre la nostalgia? Uno evoca dulzuras cielos atormentados tormentas celestiales escándalos sin ruido paciencias estiradas árboles en el viento oprobios prescindibles bellezas del mercado cánticos y alborotos lloviznas como pena escopetas de sueño perdones bien ganados pero con esos mínimos no se arma la nostalgia son meros simulacros la válida la única nostalgia es de tu piel. Mario Benedetti
Ni me vengo tan pronto ni la tengo tan gorda, ni consuelo de tontos ni ganas de palmar, los jamases que asumo los tiro por la borda, no me fumo las clases a la hora de olvidar. Con coimas insolventes se escayolan fortunas, ninguna guerra mola, no hay cruzada sin dios, aunque caigan más torres gemelas de la luna no es cómico este atómico vil ataque de tos. Porque chuzos de punta llueven puertas afuera y puertas más adentro tirita el corazón, y un pibe desnutrido dormita en la escalera y un paria embrutecido vomita en un galpón. Y el sexo es otra guerra incivil, la única guerra sin héroes ni vencidos ni mártires ni santos, si dos buscan lo mismo ¡qué dulce cuerpo a tierra! tan cerca del abismo, del éxtasis, del llanto. Deliran las campanas con mil gramos de fiebre, desguaza las ventanas un vendaval impío, los gurús posmodernos dan gato en vez de liebre, cuentan que en el infierno se pasa mucho frío. Parece que fue nunca, ¿se acuerdan de la colza? Kioto s...
La imagen de la frase es ilustrativa No pertenece a Mario Benedetti cada vez que te vayas de vos misma no olvides que te espero en tres o cuatro puntos cardinales siempre habrá un sitio dondequiera con un montón de bienvenidas todas te reconocen desde lejos y aprontan una fiesta tan discreta sin cantos sin fulgor sin tamboriles que sólo vos sabrás que es para vos cada vez que te vayas de vos misma procurá que tu vida no se rompa y tu otro vos no sufra el abandono y por favor no olvides que te espero con este corazón recién comprado en la feria mejor de los domingos cada vez que te vayas de vos misma no destruyas la vía de regreso volver es una forma de encontrarse y así verás que allí también te espero. Mario Benedetti
Cómo decirte lo que pienso, cómo descubrir toda esa angustia que entró en mi cuerpo cuando te vi. Estremeciste los cimientos que forjé. Todo transcurría en una vida apacible, dejándome ir hacia el futuro cercano del sueño eterno, tú despertaste la ternura que había en mí. En mi desvelo a media noche te tendré, levitando a mi lado como un sueño, a mis viejos amigos les diré que no ha habido ni habrá amores eternos. Y ahora qué hago con mi tristeza, no quiero más dolor que el que sentí cuando descubrí que esto no era vivir. Pablo Milanés