El dolor es inevitable, el sufrimiento es una opción.- Katia Márquez


¿Cuántos sueños e ilusiones desaparecen de nuestra vida cuando sufrimos continuadamente?

¿Cuánta energía se gasta y se lanza al vacío durante todo el tiempo en el que nos mantenemos sufriendo? 

¿Realmente tanto sufrimiento continuado está justificado?

Hace mucho tiempo comencé a hacerme estas preguntas porque llegué a pensar que la felicidad era imposible. Me sentía prisionera de mi forma de ser, de mis ataques de pánico, de tropezar una y otra vez con los mismos errores, de mi dramatismo.

De tanto pensar empecé a cuestionarme si podía seguir viviendo así, inmersa en ese círculo de dolor interminable. Hasta que un día llegué a tal punto de saturación de sufrimiento, que sentí la inminente necesidad de un cambio.

Entender la vida es una tarea compleja, cientos de miles de opiniones diversas y comportamientos no se pueden entender con simpleza, así que comprendí que lo único que necesitaba era empezar a entender que la realidad es como es, no cómo yo la interpreto. Es completamente independiente de mi forma de ser y de sentir, de mi interpretación de la misma. 

De mil maneras diferentes había escuchado esta frase, “las cosas son como son, no como queremos que sean”, pero solo cuando estuve totalmente saturada, logré estar atenta a las señales, al aprendizaje real que la vida quería darme para abrir mi mente.

Te resumiré lo que he aprendido a base de dolor, ataques, pensamientos negativos y un largo etc. de emociones que no puedo describirte. 

Estoy segura de que más de una vez muchos han sentido lo mismo que yo en algún momento de su vida: desesperación, angustia, miedo, melancolía profunda y prolongada y una sensación punzante de un dolor que se clava en el pecho y nos deja fulminados con un eterno sufrimiento que no nos permite disfrutar de las maravillas del entorno, un entorno que sigue su evolución mientras sufrimos.

Eso fue lo primero que aprendí, que todos los días, invariablemente, tenía la oportunidad de abrir los ojos y respirar. 

A pesar de mi sufrimiento, el mundo seguía girando: los árboles crecían, el sol salía y se ponía, la lluvia mojaba la tierra y luego salían flores, o sea, la vida seguía su marcha mientras yo estaba paralizada. Entonces lo vi claro. Si quería dejar de sufrir tenía que cambiar. ¡El cambio tenía que ser yo!

Yo solía culpar a todos los demás por no poder solucionar mis problemas y también me culpaba a mí misma por no ser capaz de salir del ciclo de dolor, pero buscar a quien culpar no solucionó nada, porque lo que pasaba, simplemente, era que yo no sabía ser feliz.

Ahora ya he aprendido que no hay culpables y he renunciado a buscarlos, he renunciado a intentar cambiar lo de afuera y he empezado mi camino hacia dentro.

Si me permites, aquí te dejo un consejo: Es importante renunciar, olvidar los culpables, las culpas, la ira y el resentimiento y aceptar el momento que nos ha tocado vivir. El dolor es útil para el aprendizaje, porque todo lo que vivimos tiene un plan y un propósito, pero el sufrimiento es inútil, sufrir significa que no somos capaces de aceptar lo que nos pasa, ¡esa es la verdadera causa del sufrimiento! no entender que todo lo que vivimos, es parte de un proceso necesario.

Cuando tenemos la valentía de mirarnos hacia dentro, de poner los ojos en nuestro interior y descubrir los detalles de nuestros comportamientos, nuestras reacciones, nuestros miedos, cuando encontramos nuestros “por qué”, entonces y solo entonces empezamos el recorrido hacia la eliminación del sufrimiento. 

Todos vamos a pasar por muchos momentos de dolor y pérdidas, pero hay que dejar que duela y aprender a liberarnos del dolor para seguir avanzando. Se puede elegir.

Todos los días continúo aprendiendo a vivir de manera positiva, convencida de que vivir en el lado positivo, es encaminarme hacia la felicidad.

Vale la pena intentarlo. Cuando estemos sufriendo debemos preguntarnos ¿Qué es lo que no estamos aceptando de la situación por la que sufrimos? 

Cuando respondamos la pregunta y lo comprendamos, dejaremos de sufrir. 

La vida puede ser tan fácil o tan difícil como la interpretemos o la sintamos en cada momento.

Katia Márquez

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