El olvido




Despacio transcurre el tiempo y no llega el olvido,
tu recuerdo es la condena originada al entregarse
desenfrenadamente, ahora se paga la secuela
de mi devoción infinita al entregar el alma.

Los recuerdos son aguijones que tocan el corazón,
lo hacen desangrar lentamente dejando huellas
que vivirán en lo profundo del baúl de la memoria,
los días son iguales, tristes y oscuros esperándote.

Continúo soñando con tus manos tocando las mías,
escribiendo en el aire nuestra historia de amor,
ahuyentando al silencio con mi desesperado grito,
alimentando las ansias de tenerte siempre conmigo.

Eso es todo, solamente queda esperar resignado,
tratar de recuperar esas ganas de volver a amar,
descubrir la belleza de los pétalos de rosa después de
conocer las espinas, así, el recuerdo se quedará dormido.

Gustavo Huerta
G. H.

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