Último día.

Vuelvanse adictos a andar solos

Otro día, nuevamente son las doce,
la campana de la Catedral lo confirma,
sentado en el mismo lugar mirando un cielo azul,
escuchando el bullicio y cantar de las aves.

Otro día, camina la misma gente,
pareciera que el tiempo se detiene,
sigo esperando, como la anciana que extiende
su mano pidiendo la bondad de la gente.

Un día más, mi fe empieza a desvanecer
profesando que nunca llegarás como era la promesa,
mi corazón está cansado, mi alma reposa en los
sueños sin darle oportunidad de volver a amar.

Otra vez sentado en el mismo lugar,
pero amor mío, hoy será el último día que
estaré aquí, no por falta de amor,
te aseguro que es el mismo de siempre.

Aprendí de la golondrina que canta en el árbol,
al no ser correspondido su canto, se aleja,
siguen adelante, porque su cantar busca
quien lo escuche para responder a su amor.

Gustavo Huerta
G. H.

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