Ya nadie cree en los milagros

 y mientras exhalaba con dificultad el aire contenido, deseó con todas sus fuerzas como cada día, volverla a ver.


Hace tiempo que aquí ya nadie cree en los milagros, pensaba mientras gastaba uno de sus últimos alientos en apagar las incontables velas de la enorme tarta que le habían preparado.

-" Ochenta años no se cumplen todos los días, ¿eh abuelo?". Comentaban los nietos-. 

-"Un deseo, piensa un deseo". Gritaban desde otro ángulo.

Cerró los ojos hurgando en lo profundo de su memoria para encontrar ese deseo oculto tantos años que lo seguía acompañando las noches de vacía soledad, aspiró profundamente sintiendo una punzada de dolor en sus ya maltrechos pulmones, y mientras exhalaba con dificultad el aire contenido, deseó con todas sus fuerzas como cada día, volverla a ver.


Pe Nadés


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