Placebo


En el amor se da la paradoja de dos seren que se copnvierten en uno y siguen siendo dos

Mis manos en tus caderas
con ganas de ser perpetuas
se adentran en mi cabeza
ideas de ser perfectas.

Miradas en sí profundas
no se hallan sin respuestas
a pesar de ser mancebas
lucen ahora correctas.

Mis ganas están exentas
lascivas caricias nuestras
vienen a mi, viejas metas
dejando de ser siniestras.

Nativas palabras quedan
ahora que no se muestran
vienes por mí a la puerta
y en ella mi alma espera.
Alexander Galván López

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