Hermosa...

Hermosa,
no me hagas padecer,
acepta este humilde amor,
que tu sonrisa me está matando…
y tu indecisión me enloquece.

Ven, quédate conmigo,
te daré amor
del que no se comprende,
volaremos a esos lugares
que se llaman aventuras.

Perdona que no sepulte
este amor como prometí,
pero…
si no puedo estar contigo,
quiero que estas palabras
queden perpetuas en tu corazón.
G.H.

Entradas más populares de este blog

Penúltimo tren - Joaquín Sabina

Celos - José Ángel Buesa

Si tú me olvidas - Pablo Neruda

El barrio - Mario Benedetti

Él me queria...

Ojalá -Mario Benedetti

Echar las cartas/6 - Mario Benedetti