Aún existo para usted.

Cada que usted vea o escuche
algo que le recuerde de mí,
en ese momento sentirá un extraño
actuar, porque yo la recuerdo siempre,
no en algo o en el sonido,
la recuerdo en mi corazón…
Si le ocasiona una lágrima
déjela caer,
si le ocasiona una sonrisa
consérvela,
de esa manera sabré,
que aún existo para usted.
G.H

Entradas más populares de este blog

Si tú me olvidas - Pablo Neruda

El barrio - Mario Benedetti

Sólo en sueños - Jaime Sabines

Él me queria...

Celos - José Ángel Buesa

Amor mío, mi amor, amor hallado... - Jaime Sabines

Próximo prójimo - Mario Benedetti