Quédate




Quédate en mí,
como un romántico beso quinceañero
quédate en mí, muy dentro mío,
para que pueda nombrarte en soledad
quédate en mí, como la sangre que corre dentro mío
como este corazón que aún te nombra
quédate en mí, no puedes dejarme...
como un viejo retrato sin dueño
como un rizo de cabello, que en un viejo cajón has olvidado.
No puedes dejarme... como si nunca me hubieras conocido
como si tu boca no hubiera besado mi boca
como si nunca tus manos me hubieran acariciado con ternura
no puedes dejarme... como un libro leído, sin gustar
como una amarillenta y ajada carta de amor
que un día leíste, así como al descuido,
sin recordar siquiera una palabra
no puedes dejarme así, no puedes.
Sandra Hamberg


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