Delirante.




Llegas,
me tomas, me besas
y de pronto...
tú ya no estás.

Hablas,
me dices te quiero
y entonces...
pronto partirás.

Miras,
te siento cautiva
y sin pensarlo
presiento te irás.

Piensas,
me dices te amo
y mientras tanto
no miras atrás.

Vuelves,
tomas mi mano
y sin dudarlo...
decides despertar.
Alexander Galván López

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