Sin Buscar

Aquel niño sin buscar, sin buscarlo le atrapó, se sumergió en toda ella, especial, el insomnio le acechó, como antes no sintió , y olvidó que a la vuelta de la esquina aguardaba muda y quieta la señora decepción  Sin buscar…  Sin buscar, como nacen las pequeñas grandes cosas de la vida, su belleza de ida y vuelta, pasajera, aquella niña le sedujo y así se sedujo el niño como puro animal que era , y esa magia que podía abrazar, literal… sin saber de la tormenta que dentro dormía  Le despertó el espejismo, danzó en el vaivén de su querer siendo pasto de su amor, fue su musa y su verdugo, sin poder regar la flor

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Aquel niño sin buscar, sin buscarlo le atrapó, se sumergió en toda ella, especial, el insomnio le acechó, como antes no sintió , y olvidó que a la vuelta de la esquina aguardaba muda y quieta la señora decepción
Sin buscar…
Sin buscar, como nacen las pequeñas grandes cosas de la vida, su belleza de ida y vuelta, pasajera, aquella niña le sedujo y así se sedujo el niño como puro animal que era , y esa magia que podía abrazar, literal… sin saber de la tormenta que dentro dormía

Le despertó el espejismo, danzó en el vaivén de su querer siendo pasto de su amor, fue su musa y su verdugo, sin poder regar la flor
aprisa vendióle la moto cayendo sus palabras en saco roto
y esa famosa receta, dónde quedó, que ni pudo descifrar el sabor de su mirar, el secreto de su voz , intentando bucear por el océano de su sol,
Antes de comenzar la función tuvieron que recoger y bajaron el telón
No permitió batallar esa guerra del amar que era batalla perdida
mucho antes de empezar

Yendo detrás de un cometa que siempre se le escaparía, esa montaña rusa, bomba de relojería la niña explotó en sus manos, en sus manos aquel día..
De un plumazo le bajó de la nube en que hacía poco esa mano le subió
Aún queriéndole marchó y volvió él a su guarida ahora sombría,
recogió su ropa ella y el vestido que compró sin estrenar lo guardó
Esa estrella tan fugaz que iluminó su camino le dejó sin luz y a oscuras acusándole al destino, transformando en laberinto el sendero más trivial, de lo fácil lo imposible, de la risa al suspirar , de la brisa en la mañana al día en la oscuridad..
Ese astro le cegó se entregó sin condición sin recordar que otra vez la señora decepción aguardaba enmudecida bajo el reflejo de la luna, de la luna en su balcón

Este dolor tan intenso que no se va con la lluvia, que tiene ya rumbo fijo, su corazón es su techo y haciendo hueco en su vida ya se acomoda tranquilo.
Solitario yace el niño, de ilusión arrebatado, le rompieron sus zapatos, hechos trizas se quedaron, y con su capa caída, caída de medio lado, sólo le queda esperar con su amiga soledad y vestido de fracaso que vuelvan a dar la luz y mientras el mundo sobrevolar sentado sobre el tejado.

Gonzalo Burguete

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