Pañuelos-Palomas

: En Plaza de Mayo , Buenos Aires, Argentina y en muchas plazas latinoamericanas las palomas, no son solamente palomas…





María Alejandra ya tiene 25 años, su Documento Nacional de Identidad miente, allí dice de nacionalidad: Argentina, pero puede ser Chilena, Uruguaya o de cualquier otro país de este costado latinoamericano del mundo.
Desde muy pequeña tenía una costumbre: arrojar pañuelos en las calles.
Jorge Rafael y su esposa, la conocían casi desde que había nacido, estaban preocupados, no sabían de donde había adquirido esa manía, ya que ellos eran muy prolijos y cuidadosos de los detalles, pero de bebé ya  se le observaba esa mala conducta.
Trataron por todos los medios que María Alejandra no perdiera más pañuelitos, no era tanto por su valor económico, sino que... “no quedaba bien”, en una niña de su clase.
María Alejandra fue creciendo y en el Liceo Privado de Señoritas continuaba con esos aparentes descuidos de los pañuelos, sus compañeras pensaban lo hacía de romántica que era, para encontrar a su príncipe azul.
Sólo ella sabía la verdad, pues veía en los sueños, a sus pañuelos transformarse en palomas que volaban muy alto, hacia el futuro desde la memoria genética.
Los Psicólogos cuando la atendían no le daban mucha importancia, a su relato, se lo atribuían a su desarrollada  imaginación y con el tiempo, pensaban, seguro iba a cambiar.
Con el transcurrir de los años descubrió que había otros jóvenes como ella, que solían perder pañuelos por la vida, pero más que perdidas era una forma de encuentros.
Tampoco entendía bien María Alejandra ¿por qué?, le gustaba tanto ir a la plaza con su novio.
Esa plaza era muy especial, era como ir a encontrarse con alguien que habitaba dentro suyo, desde hacía muchísimo tiempo.
Fue un  jueves a la siesta, en su plaza, donde supo que aquellos pañuelos – palomas, que ella iba dejando desde hacía tantos años, volvían a ser nuevamente bellos pañuelos blancos, que formaban una ronda, abrazando a la memoria de la identidad y la justicia.
Aclaración inútil: En Plaza de Mayo , Buenos Aires, Argentina y en muchas plazas latinoamericanas las palomas, no son solamente palomas…



Raúl Horacio Luterstein




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