¿La extrañas?



Yo no soy mucho de andar contando mi vida privada pero, después de un tiempo de que hubiese terminado esta relación de pareja, hubo gente como amigos, primos y otros conocidos que se dieron cuenta que ya no salíamos, fue un poco más de tres años en los que me llegaron a ver con ella en reuniones, eventos, compromisos o simplemente por casualidad, me enfrente desde la clásica pregunta, ¿y tu novia? Obvio, la gente me veía con ella y suponía que éramos novios, cuando en realidad ese título como tal nunca existió, pasando por comentarios como “ya no te he visto con ella” y otros más, pero hace unos días hubo una pregunta en particular que me llamó la atención, y esta no vino de un amigo, ni de un pariente, extrañamente vino de la novia de un conocido, con quien en realidad no tengo tanta confianza como para contarle mis cosas, que para como yo soy, aún a personas a quienes les tengo confianza no me es fácil contar mis asuntos personales, y ella me preguntó, “¿la extrañas?” yo sonreí haciendo una mueca en un intento por pensar si la extrañaba o no en ese momento, y le conteste después de unos segundos de pensar “no sé” ella puso una cara de incredulidad y me replicó, “¿como nos sabes?” pues no, no sé, tú dime como puedo saber si la extraño para contestarte, y entonces se soltó con una serie de argumentos que yo no sé si sean validos para todos o no, yo solo escuche y le dije que no le podría contestar, como casi siempre voy a analizar tus argumentos y entonces tendré una respuesta.

¿Aún piensas en ella constantemente? – ¿A que se refiere con “constantemente”? la subjetividad de la palabra me es ambigua, pero estableceré dos puntos de referencia para determinarlo, si constantemente se refiere a una o dos veces por semana, si, pero si se refiere a todos los días, no es así.

¿Cuándo piensas en ella te pones triste? – No, de hecho mi secretaria a la que le conté que ya no salía con ella, mi respuesta le pareció tan fuera de lo normal que la puso en su facebook así, “Me sentí mal, por sentirme tan bien”

¿Qué es lo que más extrañas de ella? – Es en esta pregunta en donde se encuentra la clave del trasfondo para darle respuesta a la novia de mi amigo.

“Extraño cuando me hacia reír” oh, oh, espera, hasta donde recuerdo, ella nunca me hizo reír, la única persona que en esa relación decía cosas en broma y para reírse era yo, ella en cambio sí terminó muchas veces doblada de risa, como aquella ocasión en que alguna vez haciendo el amor y en el éxtasis de la acción me dijo, “dime palabrotas” yo me quedé pensando por unos segundos, me acerque a su oído y le dije “otorrinolaringólogo” (le causo tanta risa, que lo publico discretamente en su muro en Facebook) y muchas, pero muchas otras cosas más por el estilo, porque de ella nunca vino nada divertido, todo era serio, y en ocasiones poco interesante para mi.

“Extraño cuando me apoyaba en situaciones en las que las cosas no me salían bien” ¡que pasó aquí!, eso nunca sucedió, es más, creo que ella nunca supo de algo que me saliera mal, nunca preguntó y yo nunca se lo mencioné, la que siempre tenia problemas con sus hermanos, sus papás, sus amigas, su auto, su casa, sus finanzas, y en el trabajo era ella, y yo siempre la aconsejé, aunque ella decía que sentía que la regañaba, y al final me lo agradecía.

“Extraño su aroma” ¿mmmm? Un punto bastante destacable que me hizo ver una amiga cuando se lo comenté, eso es muy importante me dijo mi amiga no deberías haberlo dejado pasar o pasar por alto, su olor no me era tan agradable en realidad, a diferencia de un par de parejas anteriores que en cuanto terminaron las relaciones, y sus aromas se habían quedado impregnados en mi cama y la almohada, yo en ocasiones solo me acostaba para oler sus aromas tomando y abrazando esas almohadas, igual que para cuando me iba a dormir ese olor me llegaba y se desataba una melancolía disonante, con ella eso no sucedió.

“Extraño esas salidas a comer o desayunar juntos” No, eso tampoco aplica, siempre teníamos que buscar un lugar donde hubiera comida variada o específica que ella llamaba ”Saludable”, porque no quería comer carne roja, porque no podía comer o tomar algún tipo de lácteos, o alimento en particular, porque así le dijo el homeópata que consultaba y al que le tenía fe ciega, porque el lugar estaba lleno de luz y eso según ella le causaba migraña, y entonces elegir un lugar apartado de las ventanas o entradas para sentarnos y así mitigar su mal, no, eso definitivamente no lo extraño.

“Extraño simplemente verla” por supuesto que este es un gran punto, aunque casi siempre solo eran dos veces por semana, no se porque en lugar de emocionarme por verla, yo que normalmente me ocupo en hacer algo, siempre tenia que dejar de hacerlo para ir a recogerla al metro, y enfrentarme al trafico de la zona que nunca ha sido de mi agrado y todo eso era algo que no disfrutaba hacer.

“Extraño sus besos y hacer el amor con ella” si, esto si es algo que me gustaba, pero no se si lo extraño.

Pero sobre todo extraño … que me mande mensajes que a veces no contestaba, que me llame, que me insista para vernos a lo cual normalmente accedía, que me pida que salgamos de viaje y planeé algo que solo algunas veces pasó, que me ignore por unos días para ver si yo la llamo o le mando mensaje y terminar haciéndolo ella, que me diga “te iba a contar algo pero mejor no, porque me vas a regañar” y acababa diciéndome siempre o inventándolo para que yo ya no insistiera, y algunas cosa más, siempre alineadas a este esquema, ahora pienso que lo que posiblemente extrañe, es esa sensación de poder que tenia sobre ella, y que ya no existe más.


                                                                                                                    Humberto Esquivel


Seré breve: no te he olvidado,pero tampoco te extraño.

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