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Tu fantasma - Silvio Rodríguez

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La frase de la imagen es ilustrativa NO pertenece a Silvio Rodríguez Me decido a tararearte todo lo que se te extraña desde el siglo en que partiste hasta el largo día de hoy. Me acompaño de guitarra porque yo no sé de cartas y, además, ya tú conoces que ella va donde yo voy. Lo único que me consuela es que uso dos almohadas y que ya no me torturo cuando te hago trasnochar. Otro alivio es que en su árbol los pajaritos de alba siguen ensayando el coro con que te bienvenirán. El teléfono persiste en coleccionar absurdos. Embromarme sigue siendo un deporte universal. Y la puerta está comida donde la ha golpeado el mundo —cuando menos una buena parte de la humanidad—. El cine de enamorados tuvo un par de buenas pistas, nuestro cabaret privado sigue activo por su bar. Se nos sigue desangrando la llave de la cocina y yo sigo sin canciones, habiendo necesidad. Pueden ser casualidades u otras rarezas que pasan, pero donde quiera que ando todo me conduce a ti...

Canción de las simples cosas - Mercedes Sosa -Armando Tejada Gómez/César Isella

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Uno se despide insensiblemente de pequeñas cosas, lo mismo que un árbol que en tiempo de otoño se queda sin hojas. Al fin la tristeza es la muerte lenta de las simples cosas, esas cosas simples que quedan doliendo en el corazón. Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida, y entonces comprende como están de ausentes las cosas queridas. Por eso muchacha no partas ahora soñando el regreso, que el amor es simple, y a las cosas simples las devora el tiempo. Demórate aquí, en la luz mayor de este mediodía, donde encontrarás con el pan al sol la mesa tendida. Por eso muchacha no partas ahora soñando el regreso, que el amor es simple, y a las cosas simples las devora el tiempo. Armando Tejada Gómez/César Isella.

Besos - Gabriela Mistral

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Hay besos que pronuncian por sí solos la sentencia de amor condenatoria, hay besos que se dan con la mirada hay besos que se dan con la memoria. Hay besos silenciosos, besos nobles hay besos enigmáticos, sinceros hay besos que se dan sólo las almas hay besos por prohibidos, verdaderos. Hay besos que calcinan y que hieren, hay besos que arrebatan los sentidos, hay besos misteriosos que han dejado mil sueños errantes y perdidos. Hay besos problemáticos que encierran una clave que nadie ha descifrado, hay besos que engendran la tragedia cuantas rosas en broche han deshojado. Hay besos perfumados, besos tibios que palpitan en íntimos anhelos, hay besos que en los labios dejan huellas como un campo de sol entre dos hielos. Hay besos que parecen azucenas por sublimes, ingenuos y por puros, hay besos traicioneros y cobardes, hay besos maldecidos y perjuros. Judas besa a Jesús y deja impresa en su rostro de Dios, la felonía, mientras la M...

Fuimos lo que fuimos - Jorge Drexler

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La frase de la imagen es ilustrativa NO pertenece a Jorge Drexler Porque entre el lunes y el martes me sobra tiempo para necesitarte, porque me miento si digo que tu mirada no fue mi mejor testigo, porque aunque ya no me duelas a veces busco tu nombre en mi chistera, porque aún no vino el olvido para llevarse el último de tus abrigos. Por los besos que aún nos quedan en la boca, por los miles de homenajes que nos dimos, por nadar y no guardar nunca la ropa, por los dedos juguetones del destino, porque fuimos lo que fuimos, porque fuimos lo que fuimos... Porque puesto a confesarte, aún le tengo miedo a tenerte delante, porque en cuanto me descuido me atropella algún recuerdo en el pasillo, porque no puedo negarte que te quise sin querer y más que a nadie, porque mi doctor previno que para este corazón estás prohibido. Jorge Drexler

Yo no te pido - Pablo Milanés

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Yo no te pido que me bajes una estrella azul sólo te pido que mi espacio llenes con tu luz. Yo no te pido que me firmes diez papeles grises para amar sólo te pido que tu quieras las palomas que suelo mirar. De lo pasado no lo voy a negar, el futuro algún día llegará y del presente que me importa la gente si es que siempre van a hablar. Sigue llenando este minuto de razones para respirar no me complazcas, no te niegues no hables por hablar. Yo no te pido que me bajes una estrella azul sólo te pido que mi espacio llenes con tu luz. Pablo Milanés   - Disco : No me pidas

Tu nombre me sabe a hierba - Joan Manuel Serrat

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Porque te quiero a ti, porque te quiero, cerré mi puerta una mañana y eché a andar. Porque te quiero a ti, porque te quiero, dejé los montes y me vine al mar. Tu nombre me sabe a hierba de la que nace en el valle a golpes de sol y de agua. Tu nombre me lleva atado en un pliego de tu talle y en el bies de tu enagua. Porque te quiero a ti, porque te quiero, aunque estás lejos yo te siento a flor de piel. Porque te quiero a ti, porque te quiero, se hace más corto el camino aquel. Porque te quiero a ti, porque te quiero, mi voz se rompe como el cielo al clarear. Porque te quiero a ti, porque te quiero, dejo esos montes y me vengo al mar. Joan Manuel Serrat   - Disco :  La paloma  1969

Ajedrez - Rosario Castellanos

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Porque éramos amigos y, a ratos, nos amábamos; quizá para añadir otro interés a los muchos que ya nos obligaban decidimos jugar juegos de inteligencia. Pusimos un tablero enfrente de nosotros: equitativo en piezas, en valores, en posibilidad de movimientos. Aprendimos las reglas, les juramos respeto y empezó la partida. Henos aquí hace un siglo, sentados, meditando Encarnizadamente cómo dar el zarpazo último que aniquile de modo inapelable y, para siempre, al otro. Rosario Castellanos - Poesía no eres tú.

Romance de la venganza - Alfonsina Storni

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Cazador alto y tan bello Como en la tierra no hay dos, Se fue de caza una tarde Por los montes del Señor. Seguro llevaba el paso, Listo el plomo, el corazón Repicando, la cabeza Erguida y dulce la voz. Bajo el oro de la tarde Tanto el cazador cazó, Que finas lágrimas rojas Se puso a llorar el sol... Cuando volvía cantando Suavemente a media voz Desde un árbol, enroscada, Una serpiente lo vio. Iba a vengar a las aves, Mas, tremendo, el cazador Con hoja de firme acero La cabeza le cortó. Pero aguardándolo estaba A muy pocos pasos yo... Lo até con mi cabellera Y dominé su furor. Ya maniatado le dije: —Pájaros matasteis vos, Y voy a tomar venganza Ahora que mío sois... Mas no lo maté con armas, Busqué una muerte peor: ¡Lo besé tan dulcemente Que le partí el corazón!         Envío Cazador: si vas de caza Por los montes del Señor, Teme que pájaros venguen Hondas heridas de amor. Alfonsina Storni  -  Ocre ...

Calle Melancolía - Joaquín Sabina

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Como quien viaja a lomos de una yegua sombría, por la ciudad camino, no preguntéis adónde. Busco acaso un encuentro que me ilumine el día, y no hallo más que puertas que niegan lo que esconden. Las chimeneas vierten su vómito de humo a un cielo cada vez más lejano y más alto. Por las paredes ocres se desparrama el zumo de una fruta de sangre crecida en el asfalto. Ya el campo estará verde, debe ser Primavera, cruza por mi mirada un tren interminable, el barrio donde habito no es ninguna pradera, desolado paisaje de antenas y de cables. Vivo en el número siete, calle Melancolía. Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría. Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía y en la escalera me siento a silbar mi melodía. Como quien viaja a bordo de un barco enloquecido, que viene de la noche y va a ninguna parte, así mis pies descienden la cuesta del olvido, fatigados de tanto andar sin encontrarte. Luego, de vuelta a casa, enciendo un cigarrillo, or...

Te recuerdo Amanda - Víctor Jara

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Te recuerdo Amanda la calle mojada corriendo a la fábrica donde trabajaba Manuel. La sonrisa ancha la lluvia en el pelo no importaba nada ibas a encontrarte con él con él, con él, con él son cinco minutos la vida es eterna en cinco minutos suena la sirena de vuelta al trabajo y tú caminando lo iluminas todo los cinco minutos te hacen florecer. Te recuerdo Amanda la calle mojada corriendo a la fábrica donde trabajaba Manuel. La sonrisa ancha la lluvia en el pelo no importaba nada ibas a encontrarte con él con él, con él, con él que partió a la sierra que nunca hizo daño que partió a la sierra y en cinco minutos quedó destrozado suena la sirena de vuelta al trabajo muchos no volvieron tampoco Manuel. Te recuerdo Amanda la calle mojada corriendo a la fábrica donde trabajaba Manuel. Victor Jara

Como el primer día - Alberto Cortez

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Las mejores frases y canciones de Alberto Cortez Te sigo queriendo como el primer día, con esta alegría con que voy viviendo. Más que en el relevo de las cosas idas en la expectativas de los logros nuevos. Como el primer día de un sentir primero, como el alfarero de mi fantasía. Con la algarabía de un tamborilero y el gemir austero de una letanía. Como el primer día te sigo queriendo. Te sigo queriendo, valga la osadía, con la garantía de mis pobre sueños, es decir, empeños porque todavía, vive el alma mía de seguir creyendo. Como el primer día, como el primer beso y el primer exceso de melancolía. Como la folía del primer intento, como el argumento de una profecía. Como el primer día te sigo queriendo. Te sigo queriendo, si no lo diría, sé que no podría con mis sentimientos, lo que llevo adentro se convertiría en una jauría de remordimientos. Como el primer día eres el velero, la estrella y el viento de mi travesía. Mi filosofía, mi apasionam...

Es caprichoso el azar - Joan Manuel Serrat

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Fue sin querer... Es caprichoso el azar. No te busqué ni me viniste a buscar. Tú estabas donde no tenías que estar; y yo pasé, pasé sin querer pasar. Y me viste y te vi entre la gente que iba y venía con prisa en la tarde que anunciaba chaparrón. Tanto tiempo esperándote... Fue sin querer... Es caprichoso el azar. No te busqué ni me viniste a buscar. Yo estaba donde no tenía que estar y pasaste tú, como sin querer pasar. Pero prendió el azar semáforos carmín, detuvo el autobús y el aguacero hasta que me miraste tú. Tanto tiempo esperándote... Fue sin querer... Es caprichoso el azar. No te busqué, ni me viniste a buscar. Joan Manuel Serrat 

Ángel para un final - Silvio Rodríguez

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Cuentan que cuando un silencio aparecía entre dos, era que pasaba un ángel que les robaba la voz. Y hubo tal silencio el día que nos tocaba olvidar que, de tal suerte, yo todavía no terminé de callar. Todo empezó en la sorpresa, en un encuentro casual, pero la noche es traviesa cuando se teje el azar. Sin querer se hace una ofrenda que pacta con el dolor, o pasa un ángel, se hace leyenda y se convierte en amor. Ahora comprendo cuál era el ángel que entre nosotros pasó. Era el más terrible, el implacable, el más feroz. Ahora comprendo en total este silencio mortal. Ángel que pasa, besa y te abrasa: ángel para un final. Silvio Rodríguez

A la orilla de la chimenea - Joaquín Sabina

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Puedo ponerme cursi y decir que tus labios me saben igual que los labios que beso en mis sueños, puedo ponerme triste y decir que me basta con ser tu enemigo, tu todo, tu esclavo, tu fiebre, tu dueño. y si quieres también puedo ser tu estación y tu tren, tu mal y tu bien, tu pan y tu vino, tu pecado, tu dios, tu asesino... o tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea. Puedo ponerme humilde y decir que no soy el mejor que me falta valor para atarte a mi cama, puedo ponerme digno y decir: "toma mi dirección cuando te hartes de amores baratos de un rato... me llamas". Y si quieres también puedo ser tu trapecio y tu red, tu adiós y tu ven, tu manta y tu frío, tu resaca, tu lunes, tu hastío... o tal vez ese viento que te arranca del aburrimiento y te deja abrazada a una duda, en mitad de la calle y desnuda. y si quieres también puedo ser tu abogado y tu juez, tu m...

Siete crisantemos - Joaquín Sabina

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Si alguna vez he dado más de lo que tengo me han dado algunas veces más de lo que doy, se me ha olvidado ya el lugar de donde vengo y puede que no exista el sitio adonde voy. A las buenas costumbres nunca me he acostumbrado, del calor de la lumbre del hogar me aburrí, también en el infierno llueve sobre mojado, lo sé porque he pasado más de una noche allí. En busca de las siete llaves del misterio, siete versos tristes para una canción, siete crisantemos en el cementerio, siete negros signos de interrogación. En tiempos tan oscuros nacen falsos profetas y muchas golondrinas huyen de la ciudad, el asesino sabe más de amor que el poeta y el cielo cada vez está más lejos del mar. Lo bueno de los años es que curan heridas, lo malo de los besos es que crean adicción; ayer quiso matarme la mujer de mi vida, apretaba el gatillo cuando se despertó. Con siete espinas de la flor del adulterio, siete carreteras delante de mí, siete crisantemos en el cemen...

Para vivir - Pablo Milanés

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Las mejores frases y canciones de  Pablo Milanés Muchas veces te dije que antes de hacerlo había que pensarlo muy bien, Que a esta unión de nosotros le hacia falta carne y deseo también, Que no bastaba que me entendieras y que murieras por mí, Que no bastaba que en mi fracaso yo me refugiara en ti, Y ahora ya ves lo que pasó al fin nació, al pasar de los años, el tremendo cansancio que provoco ya en ti, Y aunque es penoso lo tienes que decir. Por mi parte esperaba que un día el tiempo se hiciera cargo del fin, si así no hubiera sido yo habría seguido jugando a hacerte feliz, Y aunque el llanto es amargo piensa en los años que tienes para vivir, que mi dolor no es menos y lo peor es que ya no puedo sentir, Y ahora tratar de conquistar con vano afán ese tiempo perdido que nos deja vencidos sin poder conocer eso que llaman amor para vivir. Para vivir... Pablo Milanés

La máquina - Eduardo Galeano

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… Lo invadió el pánico de la traición. Este cuerpo que ya no es mío, ¿me traicionará? ¿Traicionará a mi gente? No sabía cuánto tiempo había pasado y quiso recordar los últimos interrogatorios, pero la memoria se le había inundado de duda y cerrazón. Sintió la obligación de matarse, porque el nacimiento y la muerte no tienen importancia y lo que importa es lo que está en el medio y él no podía permitir que en el medio estuviera la traición. Matarse. Morirme, terminarme. Fin del infierno, fin del cielo, principio de nada. Matarme. Ofrecerme. El piso de cemento como un altar de piedra y la sangre yéndose a borbotones por la vena abierta y el placer de pensar: ‘los jodí’. Yo tendré fin, pero el tiempo no. Yo tendré fin, pero el espacio no. La pelea no. La suerte está echada, pero echada por mí. Pensó en el hijo como despidiéndose. Todavía no sabía que ellos no lo iban a dejar elegir. Todavía no le habían reventado el hígado, al cabo de varias semanas de no poder ar...

Cuentos compartidos- Alejandro Fiio

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La frase de la imagen es ilustrativa NO pertenece a Alejandro Filio Durmió la tarde desnuda sobre la ventana, afuera nadie, ni luces ni palomas blancas. No juega el viento, no se platican las campanas. Todo silencio si tú me faltas. La lluvia llorará conmigo y calle abajo de los portales enemigos salen al paso, me acosan antes que el olvido sueños descalzos por el camino. Todos tenemos un amor, un tiempo para dar, un ciclo. Estamos solos otra vez o siempre como en el principio. Dame tu mano, vuela conmigo, seremos soledades y cuentos compartidos. Durmió la tarde y entre su sueño dio contigo, cuando llegaste la luna tuvo algún sentido. No soy de nadie, dijiste para estar conmigo. Si es por amarte todo lo olvido. Alejandro Filio  -Disco : Cuentos Compartidos

Rayuela/Capítulo7 - Julio Cortázar

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Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis m...

Amor de otoño - Pablo Milanés

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Cómo decirte lo que pienso, cómo descubrir toda esa angustia que entró en mi cuerpo cuando te vi. Estremeciste los cimientos que forjé. Todo transcurría en una vida apacible, dejándome ir hacia el futuro cercano del sueño eterno, tú despertaste la ternura que había en mí. En mi desvelo a media noche te tendré, levitando a mi lado como un sueño, a mis viejos amigos les diré que no ha habido ni habrá amores eternos. Y ahora qué hago con mi tristeza, no quiero más dolor que el que sentí cuando descubrí que esto no era vivir. Pablo Milanés