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Amiga a la que amo...- Rubén Bonifaz Nuño

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La frase de la imagen es ilustrativa Amiga a la que amo: no envejezcas. Que se detenga el tiempo sin tocarte; que no te quite el manto de la perfecta juventud. Inmóvil junto a tu cuerpo de muchacha dulce quede, al hallarte, el tiempo. Si tu hermosura ha sido la llave del amor, si tu hermosura con el amor me ha dado la certidumbre de la dicha, la compañía sin dolor, el vuelo, guárdate hermosa, joven siempre. No quiero ni pensar lo que tendría de soledad mi corazón necesitado, si la vejez dañina, perjuiciosa cargara en ti la mano, y mordiera tu piel, desvencijara tus dientes, y la música que mueves, al moverte, deshiciera. Guárdame siempre en la delicia de tus dientes parejos, de tus ojos, de tus olores buenos, de tus brazos que me enseñas cuando a solas conmigo te has quedado desnuda toda, en sombras, sin más luz que la tuya, porque tu cuerpo alumbra cuando amas, más tierna tú que las pequeñas flores con que te adorno a veces. Guárdame en la alegría de mirarte ir y venir en...

Porque yo estuve solo...- Rubén Bonifaz Nuño

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La frase de la imagen es ilustrativa PORQUE YO ESTUVE solo quiero pensar que tú estuviste sola. Que no te fuiste, que dormías. Que me dejaste sin dejarme, y me necesitabas para poder estar contenta. De cualquier modo, he recobrado mi lugar en el mundo: regresaste, te volviste accesible. Me devuelves el tiempo, el dolor, los caminos, la alegría, la voz, el cuerpo, el alma, y la vida y la muerte, y lo que vive más allá de la muerte. Me lo devuelves todo encarcelado en la apariencia de una mujer, tú misma, a la que amo. Volviste poco a poco, despertaste, y no te sorprendiste de encontrarme contigo. Y casi pude ver el último peldaño del secreto que subías al dormir, pues abriste —muy despacio, muy plácidos— tus ojos adentro de mis ojos que velaban. Rubén Bonifaz Nuño - El manto y la corona, 1958.

Porque yo estuve solo...- Rubén Bonifaz Nuño

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La frase de la imagen es ilustrativa PORQUE YO ESTUVE solo quiero pensar que tú estuviste sola. Que no te fuiste, que dormías. Que me dejaste sin dejarme, y me necesitabas para poder estar contenta. De cualquier modo, he recobrado mi lugar en el mundo: regresaste, te volviste accesible. Me devuelves el tiempo, el dolor, los caminos, la alegría, la voz, el cuerpo, el alma, y la vida y la muerte, y lo que vive más allá de la muerte. Me lo devuelves todo encarcelado en la apariencia de una mujer, tú misma, a la que amo. Volviste poco a poco, despertaste, y no te sorprendiste de encontrarme contigo. Y casi pude ver el último peldaño del secreto que subías al dormir, pues abriste —muy despacio, muy plácidos— tus ojos adentro de mis ojos que velaban. Rubén Bonifaz Nuño - El manto y la corona, 1958.

Porque yo estuve solo...- Rubén Bonifaz Nuño

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PORQUE YO ESTUVE solo quiero pensar que tú estuviste sola. Que no te fuiste, que dormías. Que me dejaste sin dejarme, y me necesitabas para poder estar contenta. De cualquier modo, he recobrado mi lugar en el mundo: regresaste, te volviste accesible. Me devuelves el tiempo, el dolor, los caminos, la alegría, la voz, el cuerpo, el alma, y la vida y la muerte, y lo que vive más allá de la muerte. Me lo devuelves todo encarcelado en la apariencia de una mujer, tú misma, a la que amo. Volviste poco a poco, despertaste, y no te sorprendiste de encontrarme contigo. Y casi pude ver el último peldaño del secreto que subías al dormir, pues abriste —muy despacio, muy plácidos— tus ojos adentro de mis ojos que velaban. Rubén Bonifaz Nuño - El manto y la corona, 1958.