Solo interrumpo tu eternidad
De vez en cuando, no siempre
Cuando la alegría lo amerita
cuando nuestro “amor” hecho persona
expresa, emociona, conmueve.
Solo ahí, interrumpo tu eternidad
Y te invito a la fiesta.
Dondequiera que estés, te gustará saber que por flaca que fuese la vereda no malvendí tu pañuelo de seda por un trozo de pan y que jamás, por más cansado que estuviese, abandoné tu recuerdo a la orilla del camino y por fría que fuera mi noche triste, no eché al fuego ni uno solo de los besos que me diste. Por ti, por ti brilló mi sol un día y cuando pienso en ti brilla de nuevo sin que lo empañe la melancolía de los fugaces amores eternos. Dondequiera que estés te gustará saber que te pude olvidar y no he querido, y por fría que sea mi noche triste no echo al fuego ni uno solo de los besos que me diste. Dondequiera que estés... si te acuerdas de mí. Joan Manuel Serrat
Atiéndeme, quiero decirte algo que quizás no esperes doloroso tal vez. Escúchame, que aunque me duela el alma yo necesito hablarte y así lo haré. Nosotros, que fuimos tan sinceros que desde que nos vimos amándonos estamos. Nosotros, que del amor hicimos un sol maravilloso romance tan divino. Nosotros, que nos queremos tanto debemos separarnos no me preguntes más. No es falta de cariño, te quiero con el alma, te juro que te adoro y en nombre de este amor y por tu bien te digo adiós... Pedro Junco
Cómo gasto papeles recordándote, cómo me haces hablar en el silencio. Cómo no te me quitas de las ganas aunque nadie me ve nunca contigo. Y cómo pasa el tiempo, que de pronto son años sin pasar tú por mí, detenida. Te doy una canción si abro una puerta y de las sombras sales tú. Te doy una canción de madrugada, cuando más quiero tu luz. Te doy una canción cuando apareces el misterio del amor. Y si no lo apareces, no me importa: yo te doy una canción. Si miro un poco afuera, me detengo: la ciudad se derrumba y yo cantando. La gente que me odia y que me quiere no me va a perdonar que me distraiga. Creen que lo digo todo, que me juego la vida, porque no te conocen ni te sienten. Te doy una canción y hago un discurso sobre mi derecho a hablar. Te doy una canción con mis dos manos, con las mismas de matar. Te doy una canción y digo Patria, y sigo hablando para ti. Te doy una canción como un disparo, como un libro, una palabra, una guerrilla: como doy...
Todavía quedan restos de humedad, sus olores llenan ya mi soledad. En la cama su silueta se dibuja cual promesa de llenar el breve espacio en que no está. Todavía yo no sé si volverá, nadie sabe al día siguiente lo que hará. Rompe todos mis esquemas, no confiesa ni una pena, no me pide nada a cambio de lo que da. Suele ser violenta y tierna, no habla de uniones eternas, mas se entrega cual si hubiera sólo un día para amar. No comparte una reunión, mas le gusta la canción que comprometa su pensar. Todavía no pregunté "¿te quedarás?". Temo mucho a la respuesta de un "jamás". La prefiero compartida antes que vaciar mi vida. No es perfecta, mas se acerca a lo que yo, simplemente, soñé. Pablo Milanés - Disco : Comienzo y final de una verde mañana
Cuando sientas tu herida sangrar cuando sientas tu voz sollozar cuenta conmigo (de una canción de Carlos Puebla)) Compañera usted sabe puede contar conmigo no hasta dos o hasta diez sino contar conmigo si alguna vez advierte que la miro a los ojos y una veta de amor reconoce en los míos no alerte sus fusiles ni piense qué delirio a pesar de la veta o tal vez porque existe usted puede contar conmigo si otras veces me encuentra huraño sin motivo no piense qué flojera igual puede contar conmigo pero hagamos un trato yo quisiera contar con usted es tan lindo saber que usted existe uno se siente vivo y cuando digo esto quiero decir contar aunque sea hasta dos aunque sea hasta cinco no ya para que acuda presurosa en mi auxilio sino para saber a ciencia cierta que usted sabe que puede contar conmigo. Mario Benedetti - Poemas de otros
En un rincón del alma donde tengo la pena que me dejó tu adiós. En un rincón del alma, aún se aburre el poema que nuestro amor creó. En un rincón del alma, me falta tu presencia que el tiempo me robó. Tu cara, tus cabellos, que tantas noches nuestras mi mano acarició. En un rincón del alma me duelen los "te quiero" que tu pasión me dio. "Seremos muy felices", "no te dejaré nunca", "siempre serás mi amor". En un rincón del alma también guardo el fracaso que el tiempo me brindó; lo condeno en silencio a buscar un consuelo para mi corazón. Me parece mentira, después de haber querido como he querido yo. Me parece mentira, encontrarme tan solo como me encuentro hoy. De qué sirve la vida, si a un poco de alegría le sigue un gran dolor. Me parece mentira que tampoco esta noche escucharé tu voz. En un rincón del alma donde tengo la pena que me dejó tu adiós. En un rincón del alma, aún se aburre el poema que nuest...
Ese con quien sueña su hija, ese ladrón que os desvalija de su amor, soy yo, señora. Ya sé que no soy un buen yerno. Soy casi un beso del infierno, pero un beso, al fin, señora. Yo soy ese por quien ahora os preguntáis por qué, señora, se marchitó vuestra fragancia, perdiendo la vida, mimando su infancia, velando su sueño, llorando su llanto con tanta abundancia. Si cuando se abre una flor, al olor de la flor, se le olvida la flor. De nada sirvieron las monjas, ni los caprichos y lisonjas que tuvo a granel, señora. No la educó, ya me hago cargo, pa' un soñador de pelo largo. ¿Qué le va usted a hacer, señora, si en su reloj sonó la hora de olvidar vuestro hogar, señora, en brazos de un desconocido, que sólo le ha dado un soplo de Cupido que no la hizo hermosa a fuerza de arrugas y de años perdidos? Póngase usted un vestido viejo y, de reojo, en el espejo, haga marcha atrás, señora. Recuerde antes de maldecirme, que tuvo uste...