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Romance de la venganza - Alfonsina Storni

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Cazador alto y tan bello Como en la tierra no hay dos, Se fue de caza una tarde Por los montes del Señor. Seguro llevaba el paso, Listo el plomo, el corazón Repicando, la cabeza Erguida y dulce la voz. Bajo el oro de la tarde Tanto el cazador cazó, Que finas lágrimas rojas Se puso a llorar el sol... Cuando volvía cantando Suavemente a media voz Desde un árbol, enroscada, Una serpiente lo vio. Iba a vengar a las aves, Mas, tremendo, el cazador Con hoja de firme acero La cabeza le cortó. Pero aguardándolo estaba A muy pocos pasos yo... Lo até con mi cabellera Y dominé su furor. Ya maniatado le dije: —Pájaros matasteis vos, Y voy a tomar venganza Ahora que mío sois... Mas no lo maté con armas, Busqué una muerte peor: ¡Lo besé tan dulcemente Que le partí el corazón!         Envío Cazador: si vas de caza Por los montes del Señor, Teme que pájaros venguen Hondas heridas de amor. Alfonsina Storni  -  Ocre ...

Dolor - Alfonsina Storni

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Quisiera esta tarde divina de octubre pasear por la orilla lejana del mar; que la arena de oro, y las aguas verdes, y los cielos puros me vieran pasar. Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera, como una romana, para concordar con las grandes olas, y las rocas muertas y las anchas playas que ciñen el mar. Con el paso lento, y los ojos fríos y la boca muda, dejarme llevar; ver cómo se rompen las olas azules contra los granitos y no parpadear; ver cómo las aves rapaces se comen los peces pequeños y no despertar; pensar que pudieran las frágiles barcas hundirse en las aguas y no suspirar; ver que se adelanta, la garganta al aire, el hombre más bello, no desear amar... Perder la mirada, distraídamente, perderla y que nunca la vuelva a encontrar: y, figura erguida, entre cielo y playa, sentirme el olvido perenne del mar. Alfonsina Storni  -  Ocre  (1925)

¡Adiós! - Alfonsina Storni

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La frase de la imagen es ilustrativa NO pertenece a  Alfonsina Storni Las cosas que mueren jamás resucitan, las cosas que mueren no tornan jamás. ¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda es polvo por siempre y por siempre será! Cuando los capullos caen de la rama dos veces seguidas no florecerán… ¡Las flores tronchadas por el viento impío se agotan por siempre, por siempre jamás! ¡Los días que fueron, los días perdidos, los días inertes ya no volverán! ¡Qué tristes las horas que se desgranaron bajo el aletazo de la soledad! ¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas, las sombras creadas por nuestra maldad! ¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas, las cosas celestes que así se nos van! ¡Corazón… silencia!… ¡Cúbrete de llagas! … -de llagas infectas- ¡cúbrete de mal!… ¡Que todo el que llegue se muera al tocarte, corazón maldito que inquietas mi afán! ¡Adiós para siempre mis dulzuras todas! ¡Adiós mi alegría llena de bondad! ¡...

Dolor - Alfonsina Storni

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Quisiera esta tarde divina de octubre pasear por la orilla lejana del mar; que la arena de oro, y las aguas verdes, y los cielos puros me vieran pasar. Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera, como una romana, para concordar con las grandes olas, y las rocas muertas y las anchas playas que ciñen el mar. Con el paso lento, y los ojos fríos y la boca muda, dejarme llevar; ver cómo se rompen las olas azules contra los granitos y no parpadear; ver cómo las aves rapaces se comen los peces pequeños y no despertar; pensar que pudieran las frágiles barcas hundirse en las aguas y no suspirar; ver que se adelanta, la garganta al aire, el hombre más bello, no desear amar... Perder la mirada, distraídamente, perderla y que nunca la vuelva a encontrar: y, figura erguida, entre cielo y playa, sentirme el olvido perenne del mar. Alfonsina Storni - Ocre (1925) También te puede interesar : Romance de la venganza