Nuestra lucha





Pasa el tiempo, la vida, los años
pasa el viejo, el joven de antaño,
pasa el día, de pronto son varios,
los que dicen: en el mundo no hay lugar para amarlos.

Pasa el inocente, el que hizo daño
pasa el juez, el fiscal o el abogado,
pasa la risa, también el llanto,
los que creen y los que contra ellos se han rebelado.

Pasa la historia, los mismos datos
pasa el rico, el pobre y el sublevado,
pasa el vídeo del mismo acusado
y los cargos, aunque falsos, lo han condenado.

Pasas tú, paso yo y de pronto el pasado
pasan recuerdos, se pasan volando,
pasa de todo y aunque es demasiado,
sigues creyente, sostienes el sueño y mi puño levantado.

Alexander Galván López

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