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El copiloto silencioso - Julio Cortázar

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Curioso enlace de una historia y una hipótesis a muchos años y a una remota distancia; algo que ahora puede ser un hecho exacto pero que hasta el azar de una charla en París no cuajó, veinte años antes, en una carretera solitaria de la provincia de Córdoba en la Argentina.
La historia la contó Aldo Franceschini, la hipótesis la puse yo, y las dos sucedieron en un taller de pintura de la callé Paul Valéry entre tragos de vino, tabaco, y ese gusto de hablar sobre cosas de nuestra tierra sin los meritorios suspiros folklóricos de tantos otros argentinos que andan por ahí sin que se sepa bien por qué. Me parece que se empezó con los hermanos Gálvez y con los álamos de Uspallata; en todo caso yo aludí a Mendoza, y Aldo que es de allí se apiló firme y cuando acordamos ya se venía en auto de Mendoza a Buenos Aires, cruzaba Córdoba en plena noche y de golpe se quedaba sin nafta o sin agua para el radiador en mitad de la carretera. Su historia puede caber en estas palabras:
«Era una noche muy…


Debo partirme en dos - Silvio Rodríguez

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No se crean que es majadería.
Que nadie se levante aunque me ría.
Hace rato que vengo lidiando con gentes
que dice que yo canto cosas indecentes.

Te quiero, mi amor,
no me dejes solo.
No puedo estar sin ti
mira que yo lloro.

¿No ven?, ya soy decente: me fue fácil.
Que el público se agrupe y que me aclame.
Que se acerquen los niños, los amantes del ritmo.
Que se queden sentados los intelectuales.

Debo partirme en dos.

Unos dicen que aquí,
otros dicen que allá
y sólo quiero decir,
sólo quiero cantar
y no importa la suerte
que pueda correr
una canción.

Unos dicen que aquí,
otros dicen que allá
y sólo quiero decir,
sólo quiero cantar,
y no importa que luego
me suspendan la función.

Yo también canté en tonos menores.
Yo también padecí de esos dolores.
Yo también parecía cantar como un santo.
Yo también repetí en millones de cantos:

Te quiero, mi amor,
no me dejes solo.
No puedo estar sin ti
mira que yo lloro.

Pero me fui enredando en más asuntos
y aparecieron cosas de este mundo:
«Fusil c…

Rebajas de enero - Joaquín Sabina

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Huyendo del frío busqué en las rebajas de enero

y hallé una morena bajita que no estaba mal,
cansada de tanto esperar el amor verdadero
le dio por poner un anuncio en la prensa local.

"Absténganse brutos y obsesos en busca de orgasmo",
no soy dado a tales excesos, así que escribí,
"Te puedo dar todo -añadía- excepto entusiasmo",
nos vimos tres veces, la cuarta se vino a dormir.

Apenas llegó
se instaló para siempre en mi vida.
No hay nada mejor
que encontrar un amor a medida.

Como otras parejas tuvimos historias de celos,
historias de gritos y besos, de azúcar y sal,
un piso en Atocha no queda tan cerca del cielo
y yo, la verdad, nunca he sido un amante ideal.

Y contra pronóstico han ido pasando los años,
tenemos estufa, dos gatos y tele en color,
si dos no se engañan, mal pueden tener desengaños.
¿Emociones fuertes? Buscadlas en otra canción.
Joaquín Sabina : Disco : Juez y parte (1985) 

Digo que no puede decirse el amor... - Jaime Sabines

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Digo que no puede decirse el amor.
El amor se come como un pan,
se muerde como un labio,
se bebe como un manantial.
El amor se llora como a un muerto,
se goza como un disfraz.
El amor duele como un callo,
aturde como un panal,
y es sabroso como la uva de cera
y como la vida es mortal.
El amor no se dice con nada,
ni con palabras ni con callar.
Trata de decirlo el aire
y lo está ensayando el mar.
Pero el amante lo tiene prendido,
untado en la sangre lunar,
y el amor es igual que una brasa
y una espiga de sal.

La mano de un manco lo puede tocar,
la lengua de un mudo, los ojos de un ciego,
decir y mirar.
El amor no tiene remedio
y sólo quiere jugar.
Jaime Sabines