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¿Qué hago ahora? - Silvio Rodríguez

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¿Dónde pongo lo hallado en las calles, los libros, la noche, los rostros en que te he buscado? ¿Dónde pongo lo hallado en la tierra, en tu nombre, en la Biblia, en el día que al fin te he encontrado? ¿Qué le digo a la muerte, tantas veces llamada a mi lado que, al cabo, se ha vuelto mi hermana? ¿Qué le digo a la gloria vacía de estar solo, haciéndome el triste, haciéndome el lobo? ¿Qué le digo a los perros que se iban conmigo en noches perdidas de estar sin amigos? ¿Qué le digo a la luna que creí compañera de noches y noches sin ser verdadera? ¿Qué hago ahora contigo? Las palomas que van a dormir a los parques ya no hablan conmigo. ¿Qué hago ahora contigo? Ahora que eres la luna, los perros, las noches, todos los amigos... Silvio Rodríguez - Mujeres También te puede interesar : Ojalá


Los cuentos que yo cuento - Joaquín Sabina

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  Frases  Joaquín Sabina -  No le ofreció la luna, le dijo sólo "quédate conmigo no hay fortuna que valga el corazón que te daré". Ella dudó un momento y luego contesto que sí, "pero sin juramentos que no vas a saber después cumplir". "Y si de verdad me amas no habrá casorio ¿para qué? con dos en una cama sobran testigos, cura y juez". "Y viviremos lejos del trafico y la polución mejor llegar a viejos a la sombra de algún sauce llorón" Le regaló un anillo de quita y pon, que unen sin atar, y levantó un castillo de arena fina junto al mar... Sus dos hijos dudaron entre en dinero y el saber llamaron al primero Caín y al Benjamín Abel. Lo leí, lo soñé, lo viví, lo inventé, mi cuento de momento empieza bien. A Abel lo liquidaron y el crimen nunca se aclaró, apenas se quedaron solos ya Caín y su ambición. Montaron un negocio en el terrenito de papá, menudo par de socios Caín Demoliciones, S.A. Hicieron del castillo un bodrio de u

Causas y azares - Silvio Rodríguez

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La imagen y la frase es ilustrativa NO pertenece a Silvio Rodríguez Cuando Pedro salió a su ventana no sabía ―mi amor, no sabía― que la luz de esa clara mañana era luz de su último día. Y las causas lo fueron cercando cotidianas, invisibles. Y el azar se le iba enredando poderoso, invencible. Cuando Juan regresaba a su lecho no sabía ―oh, alma querida― que en la noche lluviosa y sin techo lo esperaba el amor de su vida. Y las causas lo fueron cercando cotidianas, invisibles. Y el azar se le iba enredando poderoso, invencible. Cuando acabe este verso que canto yo no sé ―yo no sé, madre mía― si me espera la paz o el espanto, si el ahora o si el todavía. Pues las causas me andan cercando cotidianas, invisibles. Y el azar se me viene enredando poderoso, invencible. Silvio Rodríguez  -Disco: Causas y azares También te puede interesar :  Te doy una canción

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