Rendirse



Tal vez simplemente nos rendimos,
no luchamos para seguir enamorados,
dejamos a un lado las palabras y nos
convertimos en roca, solamente eso.

El amor terminó una mañana cuando
nuestros ojos se negaron a mirarse,
el día que dejamos enfriar el café,
en el momento que negamos el abrazo.

Ya no hay mucho que decir, dar un adiós,
anhelar la mejor de las suertes, un beso
en la mejilla y así dejar de dañar el alma, salir
hacia otros sueños que nosotros ya perdimos.

Gustavo Huerta
G. H:

-

Entradas más populares de este blog

Sesgo de una mentira

Hilo rojo

Eternamente tuya

De carne y hueso - Edgar Oceransky

El amor que calla - Gabriela Mistral

Destino

Sombras de ti