Nocturno desalmado

Los mejores Poemas inéditos de amor.


Todo este ruido está tan lleno de silencios
que no puedo oír nada.
Toda esta gente está sola,
tan sola que no veo a nadie.
Como si las almas hubieran faltado a la cita.
Sólo hay cuerpos, trajes, colores, pelos, aros, barbas, anteojos… cosas.
Sólo cosas, y más cosas de colores.
Pero ellos, no están acá.
Aquí, de hecho, no hay nadie, no hay nada.
Nada que valga la pena ver, nada que merezca la pena ser oído,
ningún olor me es familiar, o sí, demasiado.
Todo es opaco, borroso, sin sentido.
Todo es demasiado obvio.
Sólo me aturden los colores, olores, formas, ruidos.
El relleno es tan deforme que molesta.
Nunca vi tanto vacío en un espacio tan colmado.
Nunca escuché tanto silencio en medio de tanto ruido.
Nunca necesité tanta calma, como en medio de esta tormenta.

Nunca busqué tanto un alma, en medio de tantos cuerpos.
¿Será acaso el fondo del pozo?
¿Será este el límite al que debía llegar?
¿Será esta la manera de decir –“hasta acá llegué”?
Me muevo, me rearmo, reorganizo las piezas y salgo.
La lluvia es mi amiga ahora,
siento el alivio de las gotas sobre mi piel, frescas, suaves, limpias,
lavando las heridas de un abrazo deforme y manco.
Hasta los truenos suenan como música para mis oídos.
Los eucaliptus siguen dando su aroma,
Las piedras siguen rodando, los autos pasan, la gente fuma…
Que tranquilidad saber que aquí afuera el mundo sigue girando!
Cada cosa esta en su lugar.
Solo había que cruzar la puerta.
Son las 4 a.m.
Paula Blanco

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