Frágil- Capítulo 2

Soledad  La desesperación escrita en las paredes. La pistola llora,  el gatillo roto. Mi voz ronca. La ciudad en silencio y las miradas atentas a lo que construimos y sin piedad destruiste. Mi barco hundido, el mar alborotado. La marea alta. El cielo oscuro. La habitación negra, destrozada. El corazón de mi pecho en estado de ruinas.
 

Golpes de suerte

La vida se basa en altibajos y en varias creencias lejos 
de ser ciertas o no. Una de ellas, el karma. Según su 
procedencia hinduista y budista, el karma se basa en tus
acciones. Sean buenas o malas, el karma se comportará 
contigo de  una forma u otra. En una etapa muy 
temprana de mi vida, me hablaron de él y comencé a
a creer su teoría. Desde entonces, mi vida se ha convertido
 en golpes de suerte. La confusión actualmente
 me tiene en un  estado de enfado, ya que el karma 
 actúa cuando quiere o incluso ni lo hace. 
Creo que el karma es un aliado de la vida, los dos
se ponen de acuerdo para fastidiar a alguien o para
facilitársela. 

Lo que creamos

Tú, que creaste miles de cielos para que saltara de nube en nube.Que creaste miles de mundos para que perdiera en ellos dentro de mis sueños. Que juntos éramos soñadores imparables, efímeros, eternos. Que hicimos miles de planes, de los cuales pocos cumplimos. Todos aquellos besos “sinceros”, todas las videollamadas hasta madrugada...

                                                        convertidas en NADA.

Todo el tiempo que hemos dedicado a hablar de intereses comunes como la literatura, la música pop o las películas de Spielberg. Todo o la mayoría cerrado en cajas de sentido figurado donde el polvo destrozará lo que construimos y lo demás en cajas literales de cartón en aquel desván ocupando espacio y cogiendo polvo. En todo esto hemos convertido algo por lo que apostamos, por lo que nos atrevimos a poner la mano en el fuego y no importarnos que nos quememos.

Sevilla

La ciudad ardiente, la ciudad que nos amaba, nuestra ciudad...Eran muchos adjetivos los que pusimos a esta hermosa ciudad en la que la que nos conocimos, en la que comenzamos nuestro plan de vida juntos. En ella reímos, lloramos, nos enfadamos en varias ocasiones pero lo más importante, que hemos crecido juntos como personas en ella. 

Donde fundimos nuestros cuerpos en varias ocasiones, unimos 
nuestras almas, cerramos aquel candado en aquel famoso
puente.

Donde no pusimos frenos a nuestros principios, donde nos agarramos de la mano y dejó de importarnos las miradas de las personas que se cruzaban con nosotros. 

Disfrutar de la vida a tu lado en aquella hermosa ciudad.
De su cultura.
Sus deliciosos cafés.

De sus ambientes nocturnos.

¿Dónde quedaron aquel corcho repleto de fotos nuestras por toda la ciudad? Como me gustaba hacernos una sesión de foto diaria. Besarte delante de miles de personas y reírnos de ellos en su cara cuando nos miraban con cara de oler mierda. Que bonita era la ciudad a tu lado, qué bonita era la vida que como dice Dani Martín, te lo quita todo de golpe.

Soledad

La desesperación escrita en las paredes.
La pistola llora, 
el gatillo roto.
Mi voz ronca.
La ciudad en silencio y las miradas
atentas a lo que construimos y sin
piedad destruiste.
Mi barco hundido, el mar alborotado.
La marea alta.
El cielo oscuro. La habitación
negra, destrozada.
El corazón de mi pecho en
estado de ruinas.

Pese al tiempo

Aunque hayan pasado seis meses, no dudes de mí.
Si necesitas un hombro en el que llorar, aquí tienes el mío.
Si necesitas ayuda, aquí estoy.
Si necesitas un abrazo, no dudes de los míos.
Si necesitas hablar, aquí me tienes.
Si necesitas despejarte, no dudes de mis paseos que aunque 
no sean iguales a los que dábamos antes, pero no puedo 
darte más al menos que quieras retroceder.
Si quieres salir de fiesta, cuenta primero conmigo. Sabes lo 
que me gustaba y gusta una fiesta.
Si me necesitas, aquí estaré, como un amigo en el que poder
confiar.
No soy rencoroso ni mucho menos malicioso. Sabes que 
siempre
que dejes tu orgullo a un lado 
estaré dispuesto a ayudarte.

Defensa propia


Bajo la lluvia, en soledad, permito  que las gotas rocen y se acoplen a mi piel. Sentir las gotas corriendo por mis brazos y saliendo de mi pelo atravesando mis mejillas.

dejando que mi pecho se abra
dejando al descubierto lo más
profundo de mi.

Dejando al descubierto lo que destrozaste, lo que dejaste ir. Haciendo que la montaña se enfade con tus actos y escupa lava. Haciendo que el cielo llore y la laguna se seque de tristeza. Mientras aquel roble me abraza, juego con una de sus ramas, construyo un arma con la que me defenderé para siempre.  

Lucía

Ella, es una de esas pocas personas que 
creen en mi. La única que me tendió su
mano cuando nadie más lo hizo. La que
me enseñó a perseguir mis sueños hasta 
conseguir cogerlos. La que te escucha aun
que ella sea la primera que este mal y no
tenga ganas de nada. La que me vió
renacer de mis cenizas más de una vez  como un 
ave fénix y que nunca pierde la fé en mí.  La
única que se tumbó conmigo cuando yo me he 
caído varias  veces. La que recogió mi toalla todas las 
veces que la tiré. Una persona que amo con locura y por
tantas razones. La que comparte mi afición por el baile
conmigo y lo practica. La que me ha enseñado miles de consejos 
que casi nunca he seguido porque de los dos, yo soy el más
cabezota. A la que he visto derrumbarse, llorar de felicidad
y de alegría, reír, enamorarse...Una de las pocas personas que se 
merece este fragmento. Por ti, por mí, por nosotros 
y por nuestra amistad. Si te vas a ir, hazlo pero conmigo.

Miradas cruzadas

Ambos nos encontrábamos disfrutando del agua 
del mar que ese día se encontraba en la temperatura
perfecta para bañarse cuando nuestras miradas 
se cruzaron. Me mirabas, me buscabas con la 
mirada y yo te seguía el juego.
Desde la tumbona, yo comenzaba a buscarte a
ti, al principio me mirabas embelesado mientras
yo cantaba mis canciones favoritas de Spotify.
Tuvo que pasar largo rato hasta que nos volvimos
a mirar. No sabía ni tu nombre, ni de donde eras,
tan solo el nombre de tu madre al llamarla tu padre
para que se entrara en el agua con vosotros, Silvia.
Antes de irme, disimuladamente deje una carta en tu
hamaca, me fui y aun sigo sin perder la esperanza de
que la hayas leído ya que no me has llamado...Dejemos
que el tiempo actúe por sí solo.

Dependencia

Perdón por no ser perfecto y por ello equivocarme.
Perdón por ser tan “malo” contigo.
Porque supuestamente
                                                                                    te tuve como un esclavo.
Perdón por no querer hacer lo que tu querías.
Por enfadarme cuando llegabas borracho.
Por defenderme cuando me ofendías o pretendías pegarme.
Por ser sincero contigo.
Por hablar con otros tios y estar “poniéndote los cuernos”.
Por echarte la bronca cuando me hacías más daño de lo habitual.
Perdón por hablar en público sin tu permiso.
Perdón por tener voz propia.
Perdona pero no soy el criado ni mucho menos el perrito de nadie. 
                                                                                                 Tengo voz propia, 
y puedo hacer lo que me de la gana cuando me de la gana
porque te recuerdo que te encuentras en el siglo veintiuno
y nadie es el/la criado/a de nadie. Actualízate pero sobre
todo
                                                                                                              MADURA,
porque si no te va a ir muy mal en la vida aunque es lo
que te mereces por cabrón.

Alto al fuego


Las balas ya no resuenan.

La  pistola cogiendo polvo en aquella caja 
fuerte vieja y sucia del desván.

Mi corazón se ha convertido en una sinfonía de 
Beethoven y solo quiere ser escuchada como si
estuviera compuesta recientemente y sea popular
de nuevo.

Los sonetos lloran desesperados pidiendo paz.

Y yo sigo escribiendo versos al son de La Oreja de Van Gogh,
dejando que la tinta se convierta en una parte más del papel y
dejando que mi mano se queje de un uso abusivo de ella.

Dejando que los poemarios de Chris Pueyo y Elvira Sastre me seduzcan con sus versos  libremente.

Dejando que mi inspiración e imaginación se tomen un descanso 
y se vayan a cualquier destino paradisíaco por varios días

No ponerle límites a mis alas y que se desenvuelven libremente y así permitir un vuelo libre.

La palabra amor en estos versos ha quedado rota la entrada
de otros sentimientos en esta marea sin fin de emociones.
Y es que al fin y al cabo, este efímero que escribe los versos que lees tan solo quiere un alto al fuego.

Continuará
2do Capítulo  de  "Frágil" Libro de Sergio R