miércoles, 21 de junio de 2017

Vivir aquí


Es tan duro vivir aquí,tan largo
durar con el designio de estar solo,
tan a mansalva es lo que transcurrimos
cuando ni el propio amor—como esperanza o hálito—
puede inferir ternura al sufrimiento,
cuando cada dolor vive en su celda
recelando entre el vago desgano de las horas,
entregado al azar de lo que arriba
para entregar la dicha o el oprobio.

La gente anda tristísima,solísima.
Dios debe haber sufrido tanto aquí.

Reconozco a este pálido argentino
Por su dolor,que vive de una nada sedienta,
Por sus ojos, que miran como cavando surcos,
Por sus manos,tan lejos del infierno o del cielo,
Por su piel,que es hermana del deseo y se aísla,
Por el impulso heroico de vivir que se esconde
Como un tigre roído por el temor en su ánimo.

La gente anda tristísima, solísima .
Quizá Dios ha llorado mucho aquí.

Anda, vive, circula, mueve lentos deseos,
se aquerencia en las calles y supone que es bueno
ser así, de esta tierra; por sus escasos sueños
comprende que la dicha se espeja en el fracaso
y el dolor y la vida y el amor y la muerte
son letras para un tango que el viento de los días
melancólicamente confiere a Buenos Aires.

La gente anda tristísima, solísima .
Cómo habrá padecido Dios aquí.

 Horacio Armani



 


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