viernes, 20 de enero de 2017

Candombe del olvido


Dónde estarán los zapatos aquellos
que tuve y anduve con ellos,
dónde estarán mi cuchillo y mi honda,
el muchacho que fui que responda.

El candombe del olvido,
tal vez si yo le pido un recuerdo,
me devuelva lo perdido.


El candombe del olvido,
tal vez si yo le pido un recuerdo,
me devuelva lo perdido.

Ya no recuerdo el jardín de la casa,
ya nadie me espera en la plaza.
Suaves candombes, silencios y nombres
de otros; se cambian los rostros.

El candombe del olvido,
corazón dividido en candombes,
no recuerda haber nacido.


El candombe del olvido,
tal vez si yo le pido un recuerdo,
me devuelva lo perdido.

Quién me dará nuevamente mi voz inocente,
mi cara con lentes.
Cómo podré recoger las palabras habladas,
sus almas heladas.

El candombe del recuerdo
le pone un ritmo lerdo al destino
y lo convierte en un camino.


El candombe del olvido,
tal vez si yo le pido un recuerdo,
me devuelva lo perdido.

Qué duros tiempos, el ángel ha muerto,
los barcos dejaron el puerto.
Tiempo de amar,de dudar, de pensar y luchar,
de vivir sin pasado.

Pero el candombe no olvida,
y renace en cada herida
de palo del tambor, con alma y vida.


El candombe del olvido,
tal vez si yo le pido un recuerdo,
me devuelva lo perdido.

Tiempo raudal, una luz cenital
cae a plomo en la fiesta de Momo,
tiempo torrente que fluye;
por Isla de Flores llegan los tambores.

Fuego verde, llamarada,
de tus roncos tambores
del Sur, techos de seda bordada.


Fuego verde, llamarada,
de tus roncos tambores
del Sur, techos de seda bordada.

Rueda y rueda al infinito,
el candombe no es un grito,
se canta y no se baila, lailaraila...


Que se baila y no se canta,
el candombe es una planta que crece,
y hasta el cielo se estremece.

Sólo canta porque puede
y olvida lo que quiere,
la copla no lo mata ni lo hiere.


Flor azul en una lata,
relámpago de plata,
la vida no lo hiere ni lo mata.

Vuelve a amar y no se cansa,
la vida no le alcanza,
la muerte es una ingenua adivinanza.


Fuego verde, llamarada,
de tus roncos tambores del Sur,
techos de seda bordada.
Lalalailala, lailaraila ...

Alfredo Zitarrosa - Juan Descrescencio







 

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