domingo, 14 de agosto de 2016

Siglo XXI


Siglo XX, cambalache, problemático y febril"
anunció Santos Discépolo, un poeta del 2000
y profeta en aquel tango que cantó a la corrupción
que gobierna las cloacas de la humana condición.

Siglo XXI, el Hombre ha muerto ¡Viva el capital!
no será aquel cambalache donde todo daba igual...
para entonces no serán lo mismo un sabio que un traidor,
el más Judas será el que se suba al podio de Honor,
La mentira será Ley y el simulacro, institución,
el cohecho por derecho y por la santa comisión...
el chorizo ira embutido en su Mercedes oficial
y el trilero montará su atril en Trilateral.

El camello del futuro no será aquel criminal
que vendía matarratas cuando aun era ilegal...
para entonces será el Presidente de "Coca-Control"
en su rama de entertainment: "sexo, droga y rock'n'roll".
Trepa, trepa por tu chepa, el trepa llegará a ser VIP
y la sanguijuela chupa que le chupará hasta el RIP...
el gusano, con los restos, se pondrá como un cebón
y, bien gordo, será deglutido por el tiburón.

Y llegó el Fin de la Historia y Al Capone va a ser rey
de quien la sufrió en sus carnes y aún la arrastra como un buey...
"Dios murió" predijo Nietzsche pero aquí está el Totus Dei
que enterró al Demonio Rojo que aprendió a decir: "Okay",
todo por comprarse unos vaqueros made in USA.

Me diréis y con razón que yo también soy un ladrón,
que la música y la letra de este fraude de canción
son un plagio de Bob Dylan y del gran Discepolín...
es verdad pero, ¡cojones!, quien desprecia ese botín
que a Dios le plagió Merlín
y al Diablo, Marilyn
y a Picasso, el Arlequín
y a Espartaco, Bakunín
y a la Esfinge, Rin Tin Tin,
y el principio es siempre el fin,
en fin...

Luis Eduardo Aute





 

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