martes, 21 de junio de 2016

Todavía una canción de amor



No te fíes si te juro que es imposible
no dudes de mi duda y mi quizás
el amor es igual que un imperdible
perdido en la solapa del azar.

La luna toma el sol de madrugada
nunca jamás quiere decir tal vez,
la muerte es un amante despechada
que juega sucio y no sabe perder.

Estoy tratando de decirte que
me desespero de esperarte
que no salgo a buscarte porque sé
que corro el riesgo de encontrarte
que me sigo mordiendo noche y día
las uñas del rencor
que te sigo debiendo todavía
una canción de amor.

No corras si te llamo de repente
no te vayas si te grito piérdete
a menudo los labios más urgentes
no tienen prisa dos besos después.

Se aferra el corazón a lo perdido
los ojos que no ven miran mejor
cantar es disparar contra el olvido
vivir sin ti es dormir en la estación.
Joaquín Sabina -Andrés Calamaro


*Las canciones suelen traer consigo dos historias, por un lado la historia de cómo se escribió y por el otro la historia que nos cuenta su letra. En el caso de esta canción ambas historias son dignas de mención. Cuenta la historia (en boca del propio Sabina) que Joaquín se encontraba en un bar o "boliche" de Argentina sentado en un rincón, cuando alguien se acercó y le dijo: "No me jodas, Sabina, ¿estás escribiendo una canción?. Ese alguien era Andrés Calamaro, esa canción era "Todavía una canción de amor" y a esa letra de Sabina le puso música Calamaro. Con el paso del tiempo, el tema lo han interpretado tanto en conjunto como por separado.
Esta canción nacida en un bar contiene algunos de los versos más célebres de Joaquín, y unos de los mensajes más directos a la par que ambiguos.



      

                                                                   

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