miércoles, 15 de junio de 2016

Días y Flores


Si me levanto temprano,
fresco y curado, claro y feliz,
y te digo: «voy al bosque
para aliviarme de ti»,
sabe que dentro tengo un tesoro
que me llega a la raíz.

Si luego vuelvo cargado
con muchas flores ―mucho color―
y te las pongo en la risa,
en la ternura, en la voz,
es que he mojado en flor mi camisa
para teñir su sudor.

Pero si un día me demoro
no te impacientes,
yo volveré más tarde.

Será que a la más profunda alegría
me habrá seguido la rabia ese día:
la rabia simple del hombre silvestre
la rabia bomba, la rabia de muerte
la rabia imperio asesino de niños
la rabia se me ha podrido el cariño
la rabia, madre, por Dios, tengo frío
la rabia es mío, eso es mío, sólo mío
la rabia bebo pero no me mojo
la rabia miedo a perder el manojo
la rabia hijo zapato de tierra
la rabia dame o te hago la guerra
la rabia todo tiene su momento
la rabia el grito se lo lleva el viento
la rabia el oro sobre la conciencia
la rabia coño, paciencia, paciencia.

La rabia es mi vocación.

Si hay días que vuelvo cansado,
sucio de tiempo, sin para amor,
es que regreso del mundo,
no del bosque, no del sol.

En esos días, compañera,
ponte alma nueva
para mi más bella flor.

Silvio Rodríguez




                                    

 

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